Individual

Hay momentos en los que no necesitas un grupo.
Necesitas un espacio uno a uno.

Hay personas que funcionan hacia fuera
mientras por dentro todo va demasiado rápido,
o demasiado lento.

La mente no se detiene.
Cuesta empezar, sostener o terminar las cosas.
A veces todo es urgencia.
A veces nada importa lo suficiente.

Las emociones suben de golpe o se apagan sin aviso.
El cuerpo se tensa, se agota
o busca alivio donde sea posible.

En ocasiones aparece la ansiedad.
En otras, un cansancio profundo,
una tristeza difusa
o la sensación de estar siempre luchando contigo mismo.

No siempre es evidente qué ocurre.
Solo se siente que vivir así cansa.

Este acompañamiento es un espacio cuidado y delimitado,
donde no tienes que rendir cuentas,
ni demostrar avances,
ni justificar cómo estás.

Aquí el trabajo no consiste en corregirte,
sino en comprender.

Comprender qué emociones no están encontrando salida,
qué reacciones se repiten,
qué viejas heridas siguen activas,
y qué partes de ti llevan demasiado tiempo en tensión.

El cambio no llega por empujarte más,
sino por dejar de pelearte contigo.

Este espacio puede encajar contigo si necesitas profundidad y continuidad,
si te cuesta regular tu energía, tus impulsos o tu atención,
si usas la distracción, el exceso o el consumo
para calmarte o desconectar,
si quieres reconstruir la relación contigo
y no solo “funcionar mejor”,
y si puedes sostener un proceso con ritmo y compromiso.

No es adecuado si buscas una solución rápida,
si necesitas disponibilidad constante,
si no puedes comprometerte a un proceso mínimo,
o si estás en un momento de desbordamiento
que requiere otro tipo de ayuda inmediata.

Poner límites también es parte del cuidado.

El proceso se realiza online.
Las sesiones duran 60 minutos.
La frecuencia puede ser semanal o quincenal, según se valore.
El proceso se revisa periódicamente para decidir continuidad o cierre.

No se trata de venir indefinidamente.
Se trata de saber cuándo empezar
y cuándo cerrar.

Trabajo con pocos procesos a la vez.
No por exclusividad,
sino para poder estar de verdad.

Eso implica presencia plena durante la sesión,
respeto por los tiempos
y claridad en los límites.

Aquí no se prometen resultados.
El efecto se siente cuando el trabajo está bien encarnado.

El acompañamiento individual implica un compromiso mutuo.
La tarifa sostiene el espacio donde el proceso puede darse,
no compra soluciones.

Antes de empezar, tendremos una conversación breve,
sin compromiso,
para ver si este acompañamiento es adecuado para ti
y si soy la persona indicada para hacerlo contigo.

Si prefieres explorar primero un espacio compartido,
puedes conocer el grupo aquí:
/procesos/grupal/colibri

Si sientes que este espacio puede ser útil ahora,
puedes dar el siguiente paso.

No para empezar ya,
sino para hablar
y discernir.

Solicitar conversación previa

Formulario Contacto
Scroll al inicio